Comenzó la aventura! Emprendí mi viaje, ese que tanto tiempo
estuve soñando. Comencé a recorrer las venas abiertas de América Latina.
Comencé a recorrer sus historias, sus lugares. Sus paisajes, sus aromas,
comencé a andar sus caminos. Y cada día esto se va convirtiendo en algo más
perfecto.
Pase mis primeras horas de esta “locura” (hay sí! Que loco
estoy jaja) en Tucumán. Salí de Retiro, Buenos Aires, y tuve la idea de que
seguía en el mismo lugar al bajarme. Idéntico. Tenía pensado seguir viaje al
otro día, y aquella tarde quedarme recorriendo San Miguel de Tucumán. Pero mis
planes cambiaron radicalmente, y las ganas de ver montañas y un bonito
atardecer, me hicieron irme rápido y subirme a un micro que me llevara a Tafi
del Valle.
Fue así que, a las 10:30am fui a comprar mi pasaje para
seguir recorriendo ruta. Lo tome por la empresa “Aconquija”. Dicha empresa era
la única que viajaba a Tafi, pero contaba con varios horarios y opte por el de
las 14 hs. Pensé, “BUENISIMO, ALMUERZO… DESCANSO EN UNA PLAZA UN RATO Y LUEGO
DUERMO UNA LINDA SIESTA EN EL MICRO”.
Y Comencé a desandar aquel plan perfecto que había venido a
mi cabeza. Fui, y almorcé frente a la terminal. Los precios económicos! Comí un
cuarto de pollo con ensalada de lechuga y tomate y un vaso de Pepsi por
40$. No pude terminar de comer, aunque
hubiese querido hacerlo. Cada diez segundos (no exagero) desfilaba por el
“restaurant”, ya sea un vendedor, un anciano mendigo, o un niño mendigo yendo a
cada mesa, y se posaban al lado tuyo por al menos 5 segundos esperando una
respuesta. Sinceramente, la capital tucumana me ha expresado de una manera muy
tangible que la pobreza esta afectando demasiado y que nada ha cambiado a 10
años atrás.
Seguí con aquel plan perfecto, el cual ya estaba dejando de
ser tan perfecto. No supe el nombre del parque, pero les dejo fotos. La
Terminal de micros dije que había sido como bajarme en retiro, cierto? Bueno,
recostarme en este parque fue como hacerlo en los bosques de Palermo. Los
mismos puentes, la misma suciedad. Aunque, ya hace mucho que no voy a los
bosques de Palermo, seguramente ha de estar mas limpio. Desde el agua del lago
demasiado podrida, hasta montículos de basura en cada rincón… nadie quiere
tener un riachuelo de adorno, no? Pero bueno.
Siendo las 13 hs reviso mi boleto y controlo que esté en su
lugar (no vaya a ser cosa que lo pierda). Cuando, para mi sorpresa, leo en el
pasaje que el horario del micro era a las 12hs. No me preocupe demasiado, pero
acudí de inmediato a la terminal ya que tenía que sacar la mochila del guarda
equipajes. Primeramente me acerco a la ventanilla para arreglar el
inconveniente con el boleto, para lo cual tengo la “suerte” de que del otro
lado está el mismo muchacho que me lo vendió. Le comento lo que sucedió, y el
sacudiendo la cabeza negativamente comienza a decirme que aquel boleto estaba
vencido y que debía pagar una excedente. “yo no tengo que abonar ningún
excedente” exclame, diciéndole que el error no era mio… había sido de el. Mi
único error fue no controlar la emisión del pasaje. “Sabes qué? El boleto esta
vencido. Si queres viajar tenes que comprar otro” me dijo. Mientras me
entregaba el pasaje por el vidrio. Comencé a discutir, y él seguía en esa
postura. Me pareció increíble lo que sucedía, yo no había faltado el respeto a
nadie, no había dicho ni siquiera un comentario en voz elevada. Pero no pude
hacer cambiar de opinión al vendedor de boletos, asique antes de que cometiera
una locura (se acuerdan de bombita?) me hice para atrás y me fui.
Eran las 13:30hs, para que saliera el micro en el que quería
ir faltaban aun unos treinta minutos. Veo una oficina de CNRT y digo “bueno,
alguien ahí debería ayudarme!”. Ingreso y no había ni siquiera una sola persona
atendiendo. No había gente esperando, pero se escuchaba detrás de las paredes
que había empleados que todavía estaban ahí. Comienzo a llamarlos pero ninguno
me prestaba atención. Veo un cartel que decía “HORARIO DE 9 A 13hs”. Golpeo una puerta y recién ahí se acerca una
señora a atenderme. Le pedí disculpas por estar fuera de horario, y le comente
mi problema. Me envió a “TRANSITO”, y me comento como llegar. Cuando ingreso,
luego de subir por una escalera angosta, tuve un dejabu. Aquel lugar era el
Anses que esta cerca de mi casa. Dinamitado de gente haciendo trámites, al
parecer ahí se hacen los registros de conducir o las transferencias
vehiculares. Le logro preguntar a un policía (si, lo considere un logro! Era
imposible hablar con alguien!) y me dijo “golpea en esa puertita, si hay
alguien todavía seguro te atienden”. Le hice caso, y golpee. Al instante sale
un señor, y me pregunta que necesitaba. Ootra vez le comento el problema y el
señor me dice “Claro, pero nosotros somos CNRT de Provincia, eso tenes que
hablarlo ahí en frente con Nacional, porque el boleto de esa empresa es nacional,
termina en otra provincia, ves?” mientras me mostraba el boleto haciendo alarde
de su inoperancia. Dios santo! Empleados públicos, son iguales en todas las
provincias!!!. Otra vez se me vino
bombita a la cabeza.
Me fume un cigarrillo, y decido ir de nuevo al a ventanilla.
Otra vez el mismo muchacho, gordito, cejudo, con cara de… bueno, no quiero
describirlo porque quizás no sería objetivo, pero bastante parecido a mí. Me
mira, y al instante llama a dos personas que aparentemente estaban antes que
yo, pero en otra fila. Cuando hace esto, lo miro y le digo “flaco, por favor,
sabes que no fue mi error!”. A lo que el me responde “Si, ya se! Atiendo a
ellos y te cambio el pasaje!”. Eeehh!?, pensé yo. Dijo lo que yo escuche? Este
mundo está loco. Y así fue, atendió a las dos personas, y al llegar mi turno le
doy el pasaje mal emitido, lo firma, tacha y rompe (faltaba que lo prenda
fuego) y me da otro. “Toma, nos vemos” me dijo, a lo que me fui a buscar la
mochila corriendo porque no podía llegar a perder el micro!!!
En este momento estoy viajando, hasta Santa María…
Desde Tafi del Valle. Estoy escribiendo esto mientras escucho mi disco favorito
(Stadium Arcadium, de Red Hot Chili Peppers). La ruta me está regalando un
paisaje fabuloso. Y también lo hizo la ciudad de la que estoy viniendo. Tafi al
llegar me transmitió la apariencia de un pueblo perdido, abandonado, pero
lindo. Claro! Llegue a las cuatro de la tarde, y en Tucumán se respeta la
siesta! Me pareció caro, espero que no sea una constante en el norte argentino.
Sino debería comenzar a pensar en irme rápido a los de nuestros hermanos
Bolivianos. La hora fue pasando, pero la gente no apareció nunca. La paz
recorre la noche de Tafi fuera de temporada, y se lo agradezco. Cene dos
empanadas por la calle, y me tome dos cervezas mirando a River jugando los
cuartos de final de la copa. La noche estaba fría, y no había un alma en la
calle. Luego de eso decidi meterme en el hostel. Por la mañana siguiente decidi
dormir, y dormir… despertándome a las 12 del mediodía. Recorri una vez mas esta
hermosa ciudad, y la cantidad de niños y niñas vestidos para actos escolares
(fechas patrias) decoraban muy tiernamente las plazas. Enlisté mis cosas y
partí rumbo a Cafayate. Aquí estoy, disfrutando esta ruta. Las nubes peinan las
cimas y se pierden tras ellas. En alguna que otra ocacion, las nubes son las
que se pierden detrás de la montaña. El sol bajando, dando una luz tenue al
cielo que ya no es tan celeste. El NOA tiene hermosos paisajes, sus montañas
son hermosas e imponentes. Delante de mi asiento hay dos lugareños, mascando
coca… los huelo. Y es desde mi interior que sale la necesidad de decirlo, la
coca debería ser el aroma de nuestra región. Si alguien quisiera, declarar un
aroma como propio de una región, la coca ha de serlo de la nuestra. Una vez
dicho esto, me pregunto que deparara de mi en Cafayate?